Origen e Historia - Los mayores pasan a El Soto

El Centro de El Soto

Origen e Historia La capacidad de los chalets de la Calle Serrano no puede dar cabida a la gran demanda de nuevos alumnos que solicitan plaza de ingreso, ni permite un óptimo desarrollo de los alumnos de bachiller. Según se había previsto y solamente unos meses después de la salida de los alumnos de la primera promoción, en el mes de octubre de 1967, San Patricio estrena su nuevo colegio de Bachillerato en El Soto de la Moraleja. Es el primer colegio de Madrid que abre sus puertas en esta nueva urbanización. Con gran acierto, se decide que los pequeños sigan con sus estudios de Nursery y School en la calle Serrano.

El proyecto arquitectónico de este nuevo Centro se diseña teniendo en cuenta la normativa del Ministerio de Educación que no contempla en España la posibilidad de la coeducación en la enseñanza. De esta manera se construye un doble Colegio - dentro del mismo edificio -, con pabellones masculino y femenino claramente diferenciados, horarios de clase independientes, patios de recreo separados y dos Direcciones Técnicas distintas.

Muy poco tiempo después se produce en España una auténtica revolución en la enseñanza. En 1970 se implanta la Enseñanza General Básica (la EGB), desaparece la reválida de 4º y el consiguiente título de "Bachillerato Elemental" es sustituido por el de "Graduado Escolar", obtenido por los alumnos al terminar la EGB (ocho cursos). Es el paso previo al nuevo Bachillerato, el Bachillerato Unificado Polivalente (el BUP). La entrada en vigor de la Ley General de Educación, obliga a la reorganización del Colegio: los alumnos de Ingreso y los de los primeros cursos de Bachillerato, pasan a ser alumnos de 4º, 5º, 6º, 7º, y 8º de EGB. A partir del curso 75-76 con la implantación del BUP, se generaliza en el Colegio la coeducación en todos los ámbitos de la vida escolar. Esta innovación no resultó impactante para los alumnos y alumnas de San Patricio, ya que el Colegio desde sus inicios apoyó las relaciones de amistad y conocimiento mutuo entre chicos y chicas, mediante frecuentes actividades extraescolares programadas fuera del aula, viajes culturales, excursiones, etc., y a través de la convivencia diaria en el comedor, en determinados horarios de "recreo" y en las rutas de transporte escolar.

Son tiempos de grandes cambios en España, tanto a nivel político, como a nivel social, y todo ello influirá, sin duda alguna, en la educación de unos adolescentes por cuyas cabezas pasa simultáneamente un nuevo sistema educativo y una transición política de gran envergadura.

Dada la diversidad de cambios que supone la nueva legislación educativa, excesivos para un profesorado, alumnado y editoriales sin suficiente orientación ni reciclaje al respecto (recordemos, por ejemplo, las famosas "fichas"), San Patricio decide mantenerse fiel a su propia línea pedagógica, basada en un alto nivel de exigencia, tratando de recoger los aspectos positivos y aplicables de la nueva Ley e integrándolos en su sistema de atención individualizada y de corte más clásico.